Congelarse no es consentir

Respuestas de supervivencia.

¿Qué quiero decir con “congelarse”?

Creo que todos estamos de acuerdo en que no es lo mismo un evento traumático que una experiencia dolorosa. Una situación traumatizante tiene un componente de percepción de peligro y violencia alto:

  • Un hecho puntual o repetido que amenaza nuestra propia vida o integridad corporal o que es percibida como tal. Incluyo en este apartado las catástrofes naturales, abusos, tortura, agresión, acto terrorista, violación.
  • Ser testigo de un acto violento hacia otra persona.
  • Escuchar violencia dirigida hacia otras personas cercanas o la muerte inesperada de personas queridas.

El trauma se suele definir más por las secuelas que por el hecho en sí. Una operación quirúrgica se realiza para mejorar o incluso salvar la vida de una persona aunque un niñx puede percibir la situación como una agresión y un momento en el cual es posible morir.

Esa percepción de peligro hace que el cuerpo tenga una respuesta extrema.  Es importante que entendamos que esa respuesta no es meditada, ni decidida después de una reflexión  sobre los pros y los contras.

Voy a centrarme por un momento en una parte del cerebro, el sistema límbico. En el residen los instintos y los reflejos de supervivencia. Globalmente se ocupa de mantener la temperatura corporal, la hidratación esencial, regular del descanso, el equilibrio, regula el sistema nervioso autónomo, los músculos lisos, vísceras e incluye las reacciones de estrés traumático de lucha, huida y parálisis.

Así, ante un peligro las acciones automáticas de supervivencia son:

-Si la percepción del sistema límbico es que hay fuerza, tiempo y espacio adecuado para huir el cuerpo se prepara y echa a correr.

-Si en cambio la información que no hay tiempo para huir pero hay la fuerza adecuada para defenderse el cuerpo luchará.

-Si no hay ni tiempo, ni fuerza y la muerte puede ser inminente, el cuerpo se paralizará. En este estado de inmovilidad el dolor no se siente tan intensamente y de este modo aumentan las posibilidades de supervivencia.

¿Habéis visto alguna vez un gato “jugando” con un pajarito? El pájaro se queda inmóvil, el gato se aburre y lo deja.

Son respuestas instantáneas, instintivas, no hay una decisión consciente, no hay tiempo.

Para comprender este proceso fisiológicamente hay que hablar de conexiones hormonales, de la amígdala, del hipocampo aunque a mí lo que más me interesa comunicar es que no hay culpa ni vergüenza en la paralización. Congelarse no es consentir. No oponer resistencia no es consentir.  Confío en que todos los jueces tienen esta información o se ocupan de conseguirla.

Y otro mensaje que me gustaría dar:

Ocurrió,

lo viviste,

tuviste los recursos físicos, emocionales y mentales para salir de aquello,

pasó,

sobreviviste,

hoy es otro momento

y estás vivx.

Nuestro momento de poder está en el presente, es cierto, aunque para algunas personas la línea del tiempo no es clara y necesitan acompañamiento para entender, conectar, procesar y sentir que “aquello” ocurrió en el pasado.

Desde hace un tiempo me siento atraída por el cerebro y en el cómo procesa la información, la vivencias y los hechos traumáticos, esto me ha llevado a conocer una técnica el brainspotting. De ella os hablaré detenidamente en una próxima entrada.

 

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