Me dijeron

Me dijeron que como era la única chica en la oficina podía encargarme de la limpieza y así tener un plus de dinero mensual.

Me dijeron que no tenía sentido estudiar porque un día me casaría.

También me dijeron que no podía estudiar porque era pobre.

Me dijeron que si no cocinaba bien mi marido me dejaría.

Me dijeron que estaba demasiado delgada y también lo opuesto.

Me dijeron que el matrimonio era una cruz que llevábamos todas.

Me dijeron que una mujer sólo está completa si es madre.

Me dijeron “siempre estás fuera de casa. ¿Y tu marido?

Me dijeron no hagas ruido, que no hablen de ti, no molestes, estate quieta.

Hoy decido qué mensajes compro. De niña y de adolescente me resultó difícil.

¿Qué quiero?¿ Qué me sirve? ¿A qué estoy dispuesta a renunciar? ¿Qué me hace feliz?

La vida también me puso en contacto con otros mensajes:

“Tienes una voz”

“Será que t’ho mereixes”

“Eres preciosa”

“Tú también”

Al final como decía Píndaro (poeta Griego siglo I a.C.) ojalá llegue a ser quien soy.

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