Afrontar la realidad o practicar el escapismo

El escapismo es una forma de intentar irse a un universo alternativo. Lo creamos a nuestra medida para evadirnos del contexto que pueda estar abrumándonos. Evitamos así la incomodidad de la angustia existencial con la que nos toca lidiar cada día y negamos además la responsabilidad de nuestros actos. Nos guste o no, somos responsables de todas las decisiones que tomamos y de todas las acciones que decidimos llevar a cabo. Vivir en un mundo de fantasía, sea en parte, o completamente disociados de quienes somos, es también una forma de absolvernos de las consecuencias de nuestros actos. Si llegamos a convertimos en artistas del escapismo, entonces la vida real, tal y como es, deja de ser un problema. Nos evadimos a otro lugar, a otro mundo paralelo que hemos construido en nuestra mente y en el cual nos sentimos bien.

Pongamos un ejemplo, un hombre sueña tener mucho éxito con las mujeres, aunque lo que experimenta de verdad es mucha escasez romántica en su vida. Y ahora imaginemos que esta persona se refugia en su mundo mental donde se siente un casanova. Mientras esté en ese mundo que se ha auto creado se sentirá bello y amado. Ahí nadie le rechaza, no hay miedo ni dolor y la posible ansiedad del encuentro real con el sexo opuesto se desvanece. Esta fantasía se puede volver altamente adictiva al experimentar la falsa autoestima que él mismo se ha creado, el escapismo puede entenderse como una forma de adicción conductual. Muchas de estas actitudes no son más que recursos de la propia persona, estrategias de supervivencia de la mente para no afrontar lo que nos incomoda. La cuestión es que en algunos casos pueden acabar en otras adicciones, por ejemplo, abuso de las redes sociales, las series de TV, el juego, o el uso excesivo de las horas navegando por internet. De hecho, la ludopatía, y el abuso del juego en la red son afectaciones muy graves que están haciendo mella en nuestra sociedad y que llenan las consultas de psiquiatras, psicológ@s y terapeutas de todo el país. La OMS no actualizaba su lista de enfermedades desde 1990, lo ha hecho para incluir el abuso del juego en línea llamándole juego nocivo o desorden del juego. Y por supuesto, no nos olvidemos de las drogas y el alcohol que son también una estrategia escapista extrema ya que alteran nuestras funciones cognitivas y producen una profunda desconexión de nuestro “yo”. El precio de facilitarnos ignorar la realidad es que nos provocan un gran perjuicio tanto a nivel físico como psicológico, a veces, el daño es tan grave que puede llegar a ser irreparable.

Si queremos mejorar nuestra vida o simplemente ampliar la zona de confort, hemos de experimentar algún tipo de molestia y asumir lo que nos llega de la vida tal y como es. Aceptar una situación no es resignarse a ella, ni ser autocomplaciente, es ver las cosas tal y como se nos presentan. Al acecharnos la idea de resignación pensaremos en debilidad y en cambio no es así. Si vemos y aceptamos la realidad, quizás tengamos la oportunidad y la capacidad de poder mejorarla. El sufrimiento no es más que la suma del dolor y la resistencia a él, si en lugar de resistirnos aceptamos ese dolor y aprendemos a gestionarlo, disminuirá el sufrimiento y estaremos en mejor disposición de transitar la situación. Hay una cosa que está clara, tarde o temprano nos encontraremos en situaciones en las que el dolor sea inevitable, eso es parte de la vida. En cambio, entrar en un círculo de sufrimiento causado por ese dolor dependerá más de cómo gestionemos la situación. Para eso existen herramientas que se aprenden igual que se aprenden matemáticas, ciencias, lengua o literatura. ¿Y cómo es que en el año 2020 todavía no admitimos que es hora de educarnos en el autoconocimiento y el desarrollo personal? Porque lo cierto es que lo vemos como algo ajeno a nosotr@s, algo lejano e innecesario. ¿Quizás un cambio de mentalidad y apertura al posible beneficio que generaría en nuestra sociedad pueda modificar la manera en que abordamos este tema? Nuestra inteligencia emocional es tan importante como lo es la corporal cinestésica o la inteligencia lectiva y todas han de estar conectadas entre sí para que se complementen. Si queremos cambiar hay que empezar hoy por cada un@ de nosotr@s y eso requiere un esfuerzo. No es tan fácil como leer estas palabras, hay que querer realmente ese cambio porque hay personas que preferirán cambiar lo que desean en vez de cambiar lo que han de hacer para conseguirlo. Y recuerda estas palabras, por mucho que quieras y por mucho que corras no hay lugar en el universo al que puedas huir o esconderte de ti mism@.

Sergi Regàs Antherieu

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